Por qué buscar más allá de Google
Google responde a la gran mayoría de las búsquedas que se hacen en España, y lo hace bien: su índice es el más grande y entiende muy bien las consultas locales. Pero no es la única puerta a la web. Hay motivos razonables para probar buscadores de internet alternativos a Google: no dejar un historial ligado a una cuenta, evitar los resúmenes automáticos que aparecen sobre los resultados, preferir una empresa con sede en Europa o simplemente comparar, porque cada buscador ordena la web de forma distinta y una segunda opinión descubre páginas que en Google quedan en la tercera página.
Antes de elegir conviene saber una cosa que casi nunca se explica: muy pocos buscadores tienen un índice propio, es decir, un robot que recorre la web y guarda las páginas. Google y Bing lo tienen; Brave Search y Mojeek, también. La mayoría de las alternativas toma los resultados de uno de los grandes y añade su propia capa de privacidad, diseño o causa social. Por eso dos buscadores distintos pueden devolver listas casi idénticas.
Esta guía compara ocho opciones con criterios que se pueden comprobar. Para entender cómo se llegó hasta aquí, desde los directorios hechos a mano hasta los algoritmos, la página sobre la historia de los primeros buscadores cuenta la otra mitad de la historia. Y para trabajos de clase o de investigación, la guía de buscadores académicos en español reúne las herramientas que encuentran artículos, tesis y revistas científicas.