Cómo saber si una página web es de fiar
Una web falsa puede copiar el logotipo, los colores y los textos de un banco, una tienda o un organismo público en pocos minutos. Lo que no puede copiar es su historia ni su dirección exacta. Por eso las comprobaciones más útiles no tienen que ver con el diseño, sino con quién está detrás de la página y desde cuándo.
La dirección, letra a letra
El primer filtro es la barra de direcciones. Las suplantaciones usan dominios parecidos al original: una letra cambiada, un guion añadido o una terminación distinta. El candado del navegador solo indica que la conexión está cifrada, no que la web sea legítima; cualquier página fraudulenta puede tenerlo. Para servicios importantes, lo más seguro es escribir la dirección a mano o usar un marcador guardado.
Quién responde de la página
Una web seria identifica a su responsable. En España, las páginas con actividad económica deben mostrar un aviso legal con el nombre o la razón social, el domicilio y un medio de contacto. Si no hay aviso legal, si la única forma de contacto es un formulario o si las condiciones parecen traducidas automáticamente, conviene desconfiar.
Las páginas también envejecen
Una web abandonada puede acabar sirviendo contenido muy distinto del que tenía. Fijarse en la fecha de los últimos textos, en si los enlaces internos funcionan y en si el contenido corresponde con lo que se buscaba ayuda a detectar sitios descuidados. Por esa razón, cada enlace de este directorio muestra la fecha de su última comprobación.